“El indio, como el burro, es cosa mostrenca, pertenece al primer ocupante. Me parece que lo he dicho otra vez. El soldado lo coge, para hacerle barrer el cuartel y arrear las inmundicias; el alcalde lo coge, para mandarle con cartas a veinte leguas; el cura le coge, para que cargue las andas de los santos en las procesiones; la criada del cura lo coge, para que vaya por agua al río, y todo de balde, si no es tal cual palo que le da para que se acuerde y vuelva por otro. Y el indio vuelve porque ésta es su cruel condición, que cuando le dan látigo, templado en el suelo, se levanta agradeciendo su verdugo: “Diu su lu pagui amu”, dice: Dios se lo pague amo, a tiempo que se está atando el calzoncillo, inocente, ¡inocente criatura! Si mi pluma tuviese don de lágrimas, yo escribiría un libro titulado ‘El Indio’ y haría llorar al mundo. No, nosotros no hemos hecho este ser humillado, estropeado moralmente, abandonado de Dios y la suerte; los españoles nos lo dejaron, como es y como será por los siglos de los siglos” Juan Montalvo.
jueves, 3 de marzo de 2011
Lectura sobre los Pueblos Testimonio
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